Cáncer del cuello uterino y Virus del Papiloma Humano (VPH)
La detección temprana es crucial para evitar este cáncer

El cáncer del cuello uterino, también conocido como cáncer cervical, es una enfermedad que afecta a la parte inferior del útero, donde este se conecta con la vagina. A nivel mundial, es uno de los cánceres más comunes entre las mujeres, especialmente en los países en vías de desarrollo. La mayoría de los casos de cáncer cervical son causados por el Virus del Papiloma Humano (VPH), una infección de transmisión sexual extremadamente común.
El Virus del Papiloma Humano
El VPH es un grupo de más de 200 virus relacionados. Algunos tipos de VPH causan verrugas comunes en manos y pies, mientras que otros afectan las áreas genitales, tanto en hombres como en mujeres.
Existen más de 40 tipos de VPH que pueden infectar los genitales, la boca y la garganta, entre estos, 14 tipos tienen un alto riesgo de causar cáncer, especialmente los VPH16 y el VPH18, seguidos del VPH45 y VPH31.
El VPH se transmite principalmente a través del contacto sexual. Es importante destacar que una gran mayoría de las personas sexualmente activas contraerán el VPH en algún momento de sus vidas, sin embargo, el 80% de estas infecciones no causarán síntomas y desaparecerán por sí solas en un año, mientras que el 90% serán eliminadas por el sistema inmunológico del huésped en un plazo de dos años.
Las infecciones persistentes, es decir, aquellas que permanecen por más de 6 a 12 meses, pueden progresar a una Neoplasia Intraepitelial Cervical de Bajo Grado (NIC-BG) y, posteriormente, algunas de ellas evolucionarán a Neoplasia Intraepitelial Cervical de Alto Grado (NIC-AG), que es el precursor inmediato del cáncer de cuello uterino. Afortunadamente, en la mayoría de los casos esta progresión suele ser lenta y puede tardar varios años.
Incluso en el caso del VPH16, el tipo más oncogénico, solo un pequeño porcentaje (17%) de las infecciones evolucionará a una NIC-AG en un lapso de 10 años, sin embargo, en aproximadamente la mitad de esos casos, la progresión puede ocurrir en solo 1 a 2 años, especialmente en infecciones con variantes más oncogénicas del VPH16 Asiático-Americano, identificadas en México (Figura 1).

Fuente:
Khan MJ, Castle PE, Lorincz AT, Wacholder S, Sherman M, Scott DR, Rush BB, Glass AG, Schiffman M. The elevated 10-year risk of cervical precancer and cancer in women with human papillomavirus (HPV) type 16 or 18 and the possible utility of type-specific HPV testing in clinical practice. J Natl Cancer Inst. 2005 Jul 20;97(14):1072-9.
🛡️ Medidas de Prevención
La prevención del VPH y del cáncer cervical incluye diversas estrategias. La vacunación contra el VPH es altamente efectiva y protege contra los tipos más comunes del virus que causan cáncer.
Se recomienda la vacunación para niñas y niños a partir de los 9 años y hasta los 26 años, aunque puede ser beneficiosa incluso en edades mayores.
Además, el uso de preservativos puede reducir el riesgo de transmisión del VPH. No obstante, esta medida no lo elimina completamente, ya que el virus puede infectar áreas no cubiertas por el preservativo.
Detección temprana del cáncer cervical
La detección temprana de las neoplasias precursoras o del cáncer cervical incipiente es crucial y se realiza comúnmente mediante la prueba de Papanicolaou (Pap) y la prueba del VPH.
La primera de ellas permite identificar cambios neoplásicos en las células del cuello uterino, y la segunda, detectar la presencia del VPH de alto riesgo antes de que se desarrolle el cáncer. Se recomienda que las mujeres comiencen a realizarse pruebas de detección regularmente a partir de los 21 años.
Detecta 14 tipos de virus de alto riesgo, tiene una alta sensibilidad (95%) para identificar cánceres y lesiones de Neoplasia Intraepitelial Cervical de Alto Grado (NIC-AG) en el cuello uterino. Sin embargo, su especificidad es baja, alrededor del 60%, lo que significa que solo 6 de cada 10 resultados positivos corresponden a una lesión neoplásica en el cérvix; el resto de los casos solo presentan la infección sin lesiones neoplásicas.
Tiene una sensibilidad más baja, cercana al 60%, lo que implica que 4 de cada 10 muestras con lesiones neoplásicas pueden no ser detectadas. No obstante, su especificidad es alta, alrededor del 90%, lo que significa que 9 de cada 10 resultados positivos efectivamente corresponden a lesiones neoplásicas.
Al utilizar ambos métodos simultáneamente — la prueba de VPH para 14 virus de alto riesgo junto con la citología en base líquido — la sensibilidad y especificidad combinadas aumentan al 95%.
En cuanto a las mujeres con resultados negativos en ambas pruebas, se recomienda que regresen al programa de detección oportuna en un año. Por otro lado, aquellas con una citología negativa, pero con resultado positivo para otros tipos de VPH de alto riesgo deben repetir la prueba en seis meses (ver la Figura 2).

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